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Hoy tengo que agradecer a Lucía, compañera de fatigas y amiga desde nuestros tiempos de la universidad, el haberme dejado este espacio en su blog. El por qué me he decidido a hablar de Facebook y de marca personal viene marcado por comportamientos que he visto últimamente en esta red social y que me llaman bastante la atención (“me chocan”, que dirían en mi pueblo). ¿Son correctos? Bajo mi punto de vista, no lo son y además perjudican nuestra imagen, nuestro branding personal.

Bueno, Sandra, menos rollos y dinos cuáles son esos comportamientos chungos”, me diréis. Allá vamos:

1/ Enviar invitaciones para hacerse fans de páginas que gestionamos

Es inevitable: cuando creamos una página de fans de cero, tendemos a enviar a nuestros contactos de Facebook invitaciones en plan masivo para que se hagan fans. Si le presentamos la página recién creada al cliente con 300 fans, mejor.

Aquí se presentan dos problemas: el primero, quedar como spammers, el segundo, que muchas de las personas a las que invitamos se harán fans por ser amigos nuestros, no porque realmente les interese el contenido de la página en cuestión, y esto perjudicará nuestro alcance orgánico a la larga.

En el primer caso, lo recomendable no acosar a nuestros contactos con peticiones, y, si lo hacemos, enviarle las peticiones a aquellos que puedan tener interés en la temática de la página. En el segundo, la primera recomendación nos favorecerá para no perder alcance.

2/ Publicar indiscriminadamente (como si fuera Twitter)

Publicar más no significa multiplicar el alcance: lo veo a diario; y, cuando se trata de páginas de fans de clientes, la estrategia que solemos usar es limitarnos a tres publicaciones a la semana, en horas de mayor alcance de nuestra audiencia, que suele ser a la hora de comer y a la hora de cenar (Facebook es una red social que se consulta fuera del horario laboral).

Hay que tener en cuenta que Facebook no es Twitter, y las publicaciones en la red social de Mark Zuckerberg perduran mucho más, por lo que es recomendable ser más comedidos con la frecuencia de publicación.

3/ Tener conectado Facebook con Twitter (y publicar todo como lo haces en Twitter)

Siguiendo con lo anterior, puedes haber tenido la tentación de conectar Twitter con Facebook y hacer un 2×1: publicar en ambas redes sociales cuando lo haces en Twitter. Esto no es muy recomendable por varias razones:

  • Frecuencia de actualizaciones: si en Facebook te recomiendo 3 publicaciones a la semana, en Twitter se recomienda al menos 3 al día.
  • Lenguaje: Twitter se limita a 140 caracteres, y tiene hashatags y expresiones (p.e. RT) que no tienen cabida en Facebook.
  • Formato: en Twitter podemos enlazar un vídeo desde Youtube. En Facebook, es aconsejable subirlos directamente a la plataforma, para no perjudicar el alcance (prueba a poner un enlace de Youtube y verás). Además, Facebook tiene un tamaño recomendado para las imágenes en post de 1200 x 630 px; mientras que en Twitter es de 1024 x 515 px, o de 440 x 220 px.

4/ Enviar solicitudes del Candy Crush

Caso aparte merece quien se dedica a enviar repetitivamente invitaciones a distintos juegos, léase Candy Crush o similares. Sí, molan mucho, pero ese goteo incesante cansa, y además no queda muy profesional hacerlo en tu horario laboral.

5/ Presentarnos como “Realizador de sueños” o decir que hemos estudiado en la “Universidad de la vida”

En mi perfil personal de Facebook recibo periódicamente invitaciones a conectar. Cuando esto pasa, si no le conozco, me meto en el perfil de quien me invita, y miro su información y las últimas publicaciones de su muro. Nada en profundidad, sólo ese vistazo para ver quién es, y si su profesión tiene que ver con la mía. Muchas veces me encuentro a gente que pone que ha estudiado en la Universidad de la Vida, o que son Realizadores de sueños, Impulsores de empresas o similar.

No es un drama no haber ido a la universidad, de hecho, conozco a grandes profesionales que no tienen carrera universitaria, o que su carrera universitaria no tiene relación con su actividad actual. Y sí, la experiencia es el mejor de los aprendizajes: por eso, lo de Universidad de la Vida me genera una cierta desconfianza, y, en estos casos, propondría otro enfoque.

Lo mismo me pasa con los Realizadores de sueños: en este caso, me suena overpromise si no se apoya en acciones y datos concretos. Sí, Facebook no es una red social profesional, como Linkedin, pero también genera imagen de marca.

Espero que este post os haya sido de utilidad. Por favor, si pensáis que le puede ser de ayuda a alguien más, no dudéis en compartirlo en vuestras redes sociales

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